Una de las mayores preocupaciones que afectan a los padres de familia es repartir anticipadamente sus bienes. La duda radica en que los hijos podrían manejar irresponsablemente el patrimonio que le sea entregado, disponiendo de el sin mayor cuidado.

Los padres de familia, sin embargo, en muchas ocasiones optan por esa solución con la buena intención de evitar a sus herederos los altos costos de un sucesorio o mortal.

Ante esa realidad, es bueno tener en cuenta estas recomendaciones:

  • Se puede donar la propiedad reservándose el derecho de usufructo de por vida, de manera que la propiedad de inmediato pasará en el registro a ser propiedad de los hijos, pero mientras vivan los padres tienen el derecho de usarla y disfrutarla sin ser perturbados.
  • En el mismo acto se le pueden imponer limitaciones a la propiedad, de modo que los hijos no pueden traspasarla ni gravarla de ninguna forma si no es con la autorización escrita de los padres; incluso la ley permite que se impongan limitaciones para que esos bienes no puedan ser embargados por terceras personas ante deudas que contraigan los nuevos dueños.
  • Estas limitaciones no pueden ser establecidas por un plazo mayor a 10 años, salvo el derecho de usufructo que se extiende durante todo el plazo en que los padres se mantengan con vida.
  • También en el contrato se puede dejar otorgado un poder amplio e irrevocable, para que los padres, de considerarlo necesario, puedan volver a traspasar la propiedad a favor suyo o de un tercero, así como gravar la propiedad si lo consideraren necesario.

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