Se debe entender como un accidente de trabajo todo el accidente que pueda sufrir la persona en su condición de  trabajadora, cuando el percance suceda  a causa o como consecuencia del trabajo que se le ha asignado.

Además, se considera un accidente de trabajo, el que puede ocurrir en los siguientes casos:

Durante el traslado del centro de trabajo a la casa y viceversa, pero que no se haya variado el recorrido por interés de la persona trabajadora.

Por otra parte, también es accidente de trabajo cuando el riesgo laboral ocurra cuando la persona esté cumpliendo con las órdenes de la persona empleadora, aunque el accidente ocurra fuera del lugar o centro de trabajo y después de finalizada la jornada de trabajo.

Igualmente se entiende como un caso que debe atender el instituto de seguros cuando se interrumpa la labor, antes o después de terminar el trabajo que se le haya ordenado realizar a la persona trabajadora, siempre que se encuentre dentro del lugar de trabajo y que la persona empleadora o su representante le dieron el permiso verbal o escrito, o si cuando se realiza una actividad distinta a la que fue contratado y no se le prohíbe realizar esa actividad.

Otra acción que se puede considerar un accidente de trabajo es cuando la persona trabajadora sufre un daño, al prestar los auxilios necesarios en caso de siniestro o riesgo inminente, en las que se encuentren en peligro otras personas, los intereses de la persona empleadora o de algún compañero(a) de trabajo.

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